¿Gamers sedentarios?

Consolas usadas de video de última generación permiten jugar al tenis, boxear, esquiar e incluso correr, aunque los pediatras recuerdan que no sustituyen el ejercicio físico tradicional e incluso pueden originar situaciones estresantes negativas para los menores
Jugar al tenis, boxear, esquiar o incluso correr. Son algunas de las actividades que los chicos pueden realizar sin moverse de casa gracias a las videoconsolas de última generación. Sin embargo, los pediatras recuerdan que estos juguetes no pueden ser el sustituto del ejercicio físico tradicional, “aunque nos obliguen a movernos”.


“Hay que tener en cuenta”, afirma el doctor Jordi Pou, coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Infantiles de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “que se puede a jugar al tenis o a cualquier otro juego sentado, sin hacer casi ejercicio. Aunque nos obligue a movernos, nunca se puede tomar como un sustitutivo del deporte”.

Este tipo de videojuegos puede generar, además, todo lo contrario de lo que pretende. “En ocasiones, su intención es fomentar el ejercicio físico, pero lo que pueden causar en realidad son situaciones de elevado estrés perjudiciales para el menor”.

 

Aunque el coordinador del comité de seguridad de la AEP sí reconoce que este tipo diversión “es más positiva que otros videojuegos tradicionales ya que el contenido de estos últimos incita a la violencia y a la agresividad, lo que puede llevar a situaciones de taquicardia y aumento de la frecuencia respiratoria”.

 

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Los pediatras también recuerdan que “un uso prolongado de estos juegos violentos favorece una menor atención en la escuela, sedentarismo, obesidad y violencia, y puede incluso afectar al desarrollo de su personalidad y a las relaciones sociales”. Por este motivo, el principal consejo que ofrecen los expertos es que los padres escojan bien los juegos y, sobre todo, que no permitan que los niños y jóvenes pasen más de dos horas al día jugando.
En estas fechas tan propicias para los regalos, los pediatras españoles también recuerdan que regalar un teléfono móvil a los niños tiene más riesgos que beneficios, puesto que afecta a su desarrollo “y les disuade de jugar con lo que realmente estimula su crecimiento”.

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