Uber y los taxis of DOOM

La tecnología, por más innovadora, práctica y eficiente que sea, siempre se ha topado con obstáculos a la hora de entrar a la existencia del grueso poblacional. Por lo general la gente se retuerce y se resiste al cambio, aferrándose con uñas y dientes a su idea de que todo lo desconocido o diferente es malo.

Normalmente la aceptación de nueva tecnología o ideas es a través de un proceso en el que los innovadores y los adoptadores tempranos, es decir, el 16% de la población, acepta e implementa en sus vidas algún tipo de innovación, y gracias a estas personas la mayoría temprana comienza a aceptar el cambio.
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Sin embargo, está la contraparte que sataniza el cambio sin importar que tan equivocados, asustados o faltos de argumentos.

Yo sé que muchas veces estamos muy cómodos con las cosas como son, y nos resulta desagradable tener que abandonar ese estado y enfrentarnos a otro que no conocemos, por más bueno que digan que es. Todos hemos estado en esa situación y debemos aceptar que sabíamos que estábamos equivocados. O tal vez no, pero el hecho es que era una decisión personal que no afectaba a nadie más que a nosotros.
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Lo que no me parece correcto, es la gente que se aterra del desarrollo de la sociedad y tratan de evitar que los demás vivamos como creemos mejor. Entiendo que a veces estos avances e innovaciones pueden afectar la rentabilidad de las antiguas formas de hacer las cosas, pero en vez de frenar el desarrollo, deberían verlo como una oportunidad de mejorar, adaptarse en lugar de retorcerse y hacer un drama con su propia desaparición conformista.

En el caso de Uber y los taxistas, es evidente que Uber proporciona el tipo de servicio que hemos venido demandando desde hace mucho, mientras que los taxistas sólo se aferran y agreden a una competencia superior a ellos gracias a nada más y nada menos que pura inteligencia y servicio al cliente. Es inaudito el que nos tengamos que conformar con un servicio malo e inseguro, sólo porque una app con servicio bueno e innovador les gana el mercado. Después de todo, el mercado somos nosotros y no somos un objeto, somos personas que pensamos y decidimos.

Espero que toda esta situación solo sea parte del proceso de adaptación, pero quería expresar un poco mi indignación y molestia al respecto. Este es un gran tema con muchos ángulos, y me gustaría escuchar qué opinan ustedes.

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